DESDE MI ATALAYA DIGITAL (XVI). La validez de la vida de cualquier ser humano

A propósito del sacerdote de la Orden Hospitalaria de San Juan de Dios Miguel Pajares 

 Su vida y muerte deberían esta siempre por encima de consideraciones políticas o ideológicas

Su dignidad, enorme humanidad, entrega y amor hacia sus semejantes, vida ejemplar y heroicidad (propia de los demás Hnos. de la Orden Hospitalaria de San Juan de Dios y otros misioneros de África y todo el mundo) están fuera de toda duda para la mayoría, porque lo han dado, dan y lo darán todo sin esperar nada a cambio y en última instancia incluso su vida por los demás, los marginados, los más necesitados de la tierra, como ha ocurrido con la muerte del Padre Miguel Pajares de la Orden Hospitalaria de San Juan de Dios, siendo de lamentar asimismo la muerte de Chantal Motwameme y George Combey a causa de haber adquirido también la infección por Ebola atendiendo a los nativos ya contagiados o enfermos terminales por la misma enfermedad.

En efecto, sólo la más de las burdas y absurdas justificaciones y demagogia a raudales por parte de ciertos sectores izquierdistas, algunos críticos de opinión y ciertos medios de comunicación, siempre los mismos, con un ya conocido y odioso tufo anticlerical son quienes se han comportado como auténticos mezquinos, faltos o carentes de nobleza de espíritu criticando la repatriación de M. Pajares como si intentar salvar su vida, al igual que la de cualquier ser humano, fuera una cuestión puramente política o ideológica: cinismo e hipocresía se llama eso, porque son los mismos que imploran, exigen al Gobierno de España que abone, pague posibles rescates cuando se secuestra a turistas o cooperantes con la misma intención de salvarles la vida; son idénticas razones, jurídicas, éticas y humanitarias las esgrimidas por hacer lo imposible para evitar la muerte del Padre Miguel.

Gracias a la Orden Hospitalaria de San Juan de Dios, concretamente al padre M. Pajares y otros muchos misioneros, en todo el planeta, por ser personas anónimas plenas de amor hacia los más desarraigados, los más pobres, los perseguidos, a quienes han instruído, educado e intentando procurar alguna ocupación muchas veces imposible, ayudado y curado enfermedades, acompañándoles en la persecución, en la muerte, procurándoles un soporte espiritual si así lo han deseado e igualmente a quienes han continuado con sus creencias seculares, sin discriminación alguna.

Agradecimiento eterno, homenaje sentido a quienes en los lugares más remotos y recónditos de la tierra ponen en peligro su vida permaneciendo al servicio de los más necesitados e incluso mueren por ello; valga como ejemplo el que nos ocupa, u otros repletos de grupos terroristas que campan a sus anchas con total impunidad, brutalidad y salvajismo como el conocido grupo Boko Haram; solamente estos héroes anónimos, ejemplares, llenos de amor, fe y humanidad están dispuestos a permanecer con ellos durante muchos años, a no abandonarles y dar su vida si es preciso, como ha ocurrido con el Padre Miguel y otros muchos.

Solamente la fe, el amor al prójimo del Cristianismo, de la Iglesia Católica, la entrega de personas como el PADRE MIGUEL PAJARES, LA ORDEN HOSPITALARIA DE SAN JUAN DE DIOS, OTRAS ÓRDENES RELIGIOSAS y los COOPERANTES CREYENTES hace que podamos afirmar con total satisfacción y orgullo: CONSTITUYEN LA MAYOR ORGANIZACIÓN NO GUBERNAMENTAL (ONG) DEL PLANETA, avala esa realidad -valga como uno de los ejemplos de otros muchos que pueden ponerse- la existencia de alrededor de 600 lazaretos dedicados a la  curación de la lepra (más de 20.000 personas) y el ofrecimiento de su vida por los más necesitados, TODO ELLO A CAMBIO DE NADA.

POSTDADA:

La presente redacción, actual entrada a mi blog, no hubiera sido posible sin la bibliografía de los colaboradores periodísticos del diario ABC, 13 Agosto de 2014, pp. 4,5 y 10, quienes dedicaron sus reflexiones, opiniones, artículos e imagen al Padre Miguel Pajares.

About the autor:

Especialista en Medicina de Familia y Pediatría. Máster en Psicología Clínica y Psicoterapia

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