Miedo, angustia, culpa…, las emociones más frecuentes en los trabajadores afectados por violencia en su lugar de trabajo

“Cuando tienes miedo ya no eres libre”. Tim Robbins

El miedo es un sentimiento, un estado emocional desagradable consistente en cambios psico-fisiológicos en respuesta a amenazas o peligros reales. Sucede como consecuencia de la puesta en práctica del “neomanagement”: una forma de dirigir organizaciones, personas trabajadoras, mediante la continua destrucción de los recursos humanos, del alma laboral, del entorno organizativo; las claves de su actuación son la transformación, los cambios de una organización antes saludable en un verdadero campo de concentración para las personas que trabajan en ella, cuyos rasgos son la precariedad, la sobrecarga de trabajo, la distorsión de la comunicación o incomunicación y el hostigamiento, utilizando  el miedo. No obstante, si no se resuelve la violencia laboral el trabajador puede sufrir una experiencia traumatizante de amenaza para su integridad vital: la respuesta o reacción emocional implica una respuesta intensa de miedo, angustia vital y desesperación (Trastorno de Estrés Postraumático).

En efecto, además de otras, durante mucho tiempo el miedo, la angustia y la culpa son las emociones más prevalentes en las personas afectadas por “mobbing”; son asimismo la persecución, la violencia psíquica objetiva, real, reiterada y repetitiva  los requisitos imprescindibles para poder hablar en propiedad, identificar el acoso moral, psicológico, la violencia laboral. Como fin último el acosador, psico-terrorista, violento pretende el sometimiento del trabajador hostigado, acosado, violentado, victimizado, mediante el temor, el miedo y la desesperación, haciendo todo lo posible para que le crean fuera de sí, enfermo, vago e indigno de su puesto de trabajo. La violencia en los lugares de trabajo es persistente, sistemática; también la deshumanización. Son circunstancias, situaciones y conductas de auténtico ensañamiento moral, psicológico y físico contra los trabajadores afectados. Evidentemente, la provocación de patología psíquica y/o física es requerimiento necesario para tener la seguridad de la existencia de “mobbing”. Junto a los antedichos requisitos, el diagnóstico de certeza -de utilidad también para el diferencial- es siempre la presencia del acosador, del grupo perverso.

Resulta paradójico pero indudable: ese miedo característico de los trabajadores acosados afecta también a los directivos porque pueden sentirse también amenazados por sus superiores en las posiciones de poder alcanzadas;  en su mente sólo hay asedio de los trabajadores (le rodean, van a por él): es el denominado “paranoidismo directivo”, consecuencia del liderazgo del miedo que conduce a controlarlo todo; ese proceso de miedo organizativo puede llevarles inexorablemente hacia la paranoia directiva, términos y calificativos muy adecuados -todos ellos- de Iñaki Piñuel. Es más, el miedo regula, es común prácticamente en todos los escalafones (jerárquicamente superiores o no), sucede a todos los niveles: son la mayoría de organizaciones las reguladas por el mismo porque su fin es el mantenimiento del control como recurso nuclear, principal de su estilo de gestión.

Según datos originales de los Estudios Cisneros, el miedo es el estresante de más relevancia y factor de riesgo principal de daño psíquico en los trabajadores afectados por “mobbing” y estrés laboral, otro riesgo psico-social más. Quiere esto decir: está por encima de otros agentes fundamentales de daño, como son la incapacidad para el ejercicio del puesto, la conflictividad y el mal clima laboral. El dolor psíquico ocasionado siempre es el miedo, la angustia y el sentimiento de culpa que el instigador violento perpetra y provoca de modo reiterado, continuo, sistemáticamente.

Ese psico-terrorismo, violencia del instigador u hostigador (al igual que la terrorista) es la dictadura del miedo porque nunca se atiene a razones. En definitiva, el daño psíquico provocado a los trabajadores y el propio de los directivos, condicionado por el miedo (de ningún modo reconocido por las organizaciones) es un grave problema: ambos pueden evaluarse técnicamente porque son un factor de riesgo psico-social específico. Prevención de Riesgos Laborales y las Direcciones de Salud Laboral debieran ser competentes para ello y lo son, aunque en la mayoría de los casos no lo hacen.

Lo fundamental: el “trabajador víctima” debe por todos los medios identificar y buscar la derrota de su acosador en una “metafórica guerra”, haciéndole ver, demostrándole que no le tiene temor ni miedo alguno (emoción negativa, junto a la tristeza, ira y cólera), mantiene su autocontrol, autoestima y fuerza espiritual con el objetivo de vencerle y conseguir su libertad atacada, secuestrada, haciendo uso de la inteligencia emocional. En resumen, el trabajador acosado -frente al miedo- deberá ser capaz de reaccionar, sentirlo, superarlo, porque dada su inocencia e ingenuidad, más en las primeras fases de la violencia laboral, pueden constituir un riesgo tremendo e impedirle la búsqueda, la identidad del “monstruo” que muchas personas trabajadoras, con más frecuencia los mandos directivos, albergan en su interior.

En cualquier caso, conocidas esa metafórica guerra y esas anteriores emociones negativas, no hay sentimientos peores que el rencor y el odio: ciegos, destructivos, los más negativos del ser humano; provocan la rotura de la convivencia y la deshumanización, amargan la existencia y la alegría de vivir. Por ello, los trabajadores acosados los alejarán y procurarán eliminarlos de sus mentes: “las personas que han sido profunda e injustamente heridas pueden sanar emocionalmente perdonando, de igual modo, emocionalmente a su ofensor”, según la cita del psicólogo Robert Enght. El mayor acto de curación es el acto del perdón: nos ayuda a desalojar lo viejo para hacer lugar a lo nuevo; desaloja la antigua ira; censura el miedo, la culpa y el dolor; y hace lugar para una nueva libertad, la vitalidad, la alegría, la paz y el amor.

Precisamente, de esos sentimientos se ocupará el Dr. Tomás Blanes (prestigioso y eminente psiquiatra) quien me acompañará en la mesa redonda / coloquio, a celebrar el próximo día 11 de abril de 2012 a las 19 h. en la sede del Club Diario de Mallorca, C/ Pto. Rico nº 15 de Palma de Mallorca. Quedáis todos invitados. Como siempre, en todos y cada uno de los actos de difusión del libro “Los monstruos del trabajo”, podéis adquirirlo con un descuento especial de un 20% durante el transcurso y al final de dicha mesa redonda. La presentará y moderará mi buen amigo el psicólogo clínico Guillermo Pericás.

 

 

 

 

About the autor:

Especialista en Medicina de Familia y Pediatría. Máster en Psicología Clínica y Psicoterapia

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